lunes, 16 de junio de 2008

Rosalin-Lola-Emi y el Investigador.

Hola de nuevo soy el investigador, me encontraba con mi lupa en el camino de los helechos tricolores, cuando de pronto vi agitándose en el aire un pañuelo de seda color oro blanco, mi sorpresa fue ver que la que agitaba con movimientos en zig zag ese esplendoroso pañuelo era Rosalín, nos saludamos con el ritual de las tres vueltas alrededor de los pinos silvestres, le pregunte que hacia por allí y me contesto que estaba viajando en el barco fluvial para visitar los estanques de los países de las rosas- rosas- rosadas, le pregunté por la niña Candela y cuando estaba a punto de contestarme, sonó la sirena y el grumete comenzó a gritar viajeros al fluvial, Rosalín cogió su sombrilla con forma de estrella y caracoles amarillos y se despidió a toda prisa, mientras se iba me dijo que había estado con la niña Candela y prometía escribir para contar como estaba. Me quede sentado en una piedra con forma de girola barroca, muy pensativo, cuando de pronto vi venir hacía mi una jovencita con su bicicleta de 16 ruedas y un vestido con vuelos de topacio, era muy alta con unos rizos llenos de lazos de mimbre y bambú, se paro justo enfrente de mi y me dijo: ¿es usted el investigador de la pizpireta Candela?. Yo asombrado conteste - SI - y usted quien es y como lo sabe - me dijo que se llamaba Lola Corazón de Amapola. Que era amiga de Rosalín y que me traía la dirección del lugar donde se encontraba la niña Candela para que si quería la visitara. Le agradecí infinitamente esa dirección, le prometí que en cuanto tuviera noticias de la mágica Candela se las contaría, me dijo que vivía en el huerto de las hortensias azules gigantes y que si no estaba en casa que la podría encontrar en la Perfumería Azulina donde se fabricaba todo el azul del mundo (el azul del cielo, el azul del mar, el azul del algodón de la ropa de los bebés, - por cierto que conocía a Emi , por que era clienta suya, le compraba muchas exquisiteces de color azul para sus bebés). Nos despedimos con el ritual de coger 16 hojas de roble melojo y reírnos cerrando los ojos.
Besos de bicicleta para la atleta.
Besos de roble para el noble.
Besos de melojo para los que tienen mil ojos.
Besos del investigador para los que van a Marina D'or.

1 comentario:

Lola Amapola dijo...

Investigador ¿cómo sabes tantas cosas de mí que yo no te he contado? Aunque los demás crean que te lo he dicho yo, yo no te he dicho nunca que las hortensias azules, me encantan, y por eso vivo allí, ni que mi corazón es una amapola, porque anda siempre de arriba a abajo como una ola.
Eso sí, me ha encantado lo de jovencita, eso se merece mis respetos mas respetuosos, porque claro a alguien que dice tantas verdades, sobre todo como esa de que soy una jovencita…………… se le debe lealtad a cualquier edad. Por hoy y para siempre……..mi lealtad hasta la muerte.
¡¡¡¡Nos veremos en la Escuela, cuando todos vayamos a toda vela!!!!!!!!