Hola de nuevo, soy el investigador. Lo primero que quiero hacer es felicitar a Candela por el cuento tan ameno y divertido que nos contó el viernes, os preguntaréis donde estaba yo, pues muy cerquita, de vosotros, pero me disfrace de investigador invisible y... claro! nadie me vio.
En fin, aquí me tenéis con los ojos como platos. Que ¿ por qué ?... ja, ja, ja, he descubierto dos cositas de Candela. La primera es que Candela es una niña tan mágica que por ella no pasan los años, que digo los años, ni los segundos,cuando me refiero que Candela, " hace mucho, mucho, mucho tiempo " no significa que nuestra amiga Candela deje de ser niña, me refiero a que ella si que crece pero lo hace en su interior, seguro que todos y todas también lo intentamos, crece en bondad, sabiduría, amor, magia, alegría, amistad, en saber querer.....
La segunda cosita que he descubierto es su afición por COLECCIONAR. Y aunque ha sido difícil yo lo he descubierto. Voy a contarlo desde el principio:
Todo empezó una mañana en la que me encontraba en un mercadillo al aire libre, era un mercadito, muy especial, y digo especial por que no era un mercado como los que se suelen ver. Era un mercado en el que los puestos eran de colores arco iris, los vendedores y vendedoras eran: magos y magas, duendes, gnomos, hadas, príncipes y princesas y bailarines y bailarinas muy altos.
En este peculiar mercado me encontré de repente, frente al escaparate de una insólita tienda, cuando levanté la cabeza, para ver como se llamaba aquella inquietante tienda, la sorpresa fue mía, se llamaba LAS COLECCIONES DE CANDELA, rápidamente entré con mi vieja cámara de fotos, mi block de notas y mi bolígrafo de cristal de murano, para tomar nota de todo y poder contaros lo que allí vi.
Le pregunte al dependiente ( un tal Sr. Rufo, que me aseguró ser un buen amigo de la niña Candela ) que se podía comprar en esta tienda, y su respuesta fue: ¡ NADA !. Aquí sólo tenemos las COLECCIONES de Candela para que todos y todas los niños y niñas las pudieran ir a visitar. Le pregunté si podía verlas y muy amablemente me las enseñó, con la condición que no tocara nada, ya que se podían estropear.
Aquí os detallo los misteriosos " objetos " que Candela colecciona:
* Estrellas de múltiples colores, diferentes tamaños y texturas. Tenía hasta la Estrella que acompañó hasta a los Reyes de Oriente. Todas las estrellas tenían la particularidad que si las tocaban desaparecían.
*Besos de niños y de niñas, estaban dentro de una gigantesca bola de cristal y sonaban como una orquesta de ninfas con arpas de terciopelo, cada vez que tocaban una melodía los besos correteaban y en el cielo se producía algo muy curioso aparecía una nube nueva.
* Pinceles de Pintores y Pintoras de cuadros, los había de Goya, Cassat, Picasso, Velázquez..., estaban en unos estuches de madera de abetos azules y cuando Candela pronunciaba las palabras mágicas: "Pincel, celpín, pinta sin fin", se ponían a dibujar en unos lienzos de bambú y tiramisú ratitas misifú.
* Ranas y ranos gongilillos, ( yo no sabia lo que eran y el Sr. Rufo me lo aclaró ): son una subespecie de ranas, típica del País de los siete Bosques, que cuando llega la noche se convierten en bellos nenúfares que huelen a espliego.
* Botellitas con agua de mar, tenía unas 150, ¡ eran preciosas !, tenían diferentes formas: de árbol,,de casitas, de zapato, de flores, la botellita más curiosa era la que tenía forma de Plazuela.
* Y por último en una habitación pintada de los colores más luminosos que jamás he visto, en una mesa gigante de mármol rosa arabesco y patas de roble, tenía miles de flaneras, allí guardaba el nombre de cada niño y niña, que había conocido en sus sueños y viajes. Me hizo mucha ilusión ver las flaneras con el nombre de los niños y niñas de la Escuela Infantil LA PLAZUELA..
El Sr. Rufo me despidió en la puerta con una sonrisa, y... cuando me dí la vuelta para preguntarle si podía volver otro día, oh! la tienda había desaparecido. Bueno seguiré investigando con ojos de búho, para contaros nuevas aventuras.
Besos de gallina Marcelina para todas sus vecinas.
Besos de pato Torcuato para los que viven en el cuarto.
Besos de cerdito Gruñón para los que valen un riñón.
Besos de pavo Cansado para los más descansados.
Besos del molinero para los que gastan todo el monedero.
TITO.
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